
Y todo cuanto fue consuelo
se vuelve humo de ningún incendio,
toda hermosura,
presa del olvido;
alguien dijo:
la luz asomará
tras la tormenta:
no hay calma perdurable
detrás de esta muralla, forastero,
solo un silencio de muerte,
un grito inmisericorde
de cuerpos que descienden,
no hay descanso para el paria,
todo cuanto cree alcanzar
se vuelve humo
olvido
oscuridad
nada.
Camagüey, 19 de junio de 2008
