
Vas en el tiempo que huye hacia el poniente,
alas tiene el crepúsculo y lo sabes.
Derrama una vez más aquellas libaciones
que abren el horizonte
como una víctima propicia,
di las palabras justas
por si los sueños viven
en algún frío rincón de la inocencia.
Vas en el tiempo que cabalga
entonando el cántico de las estaciones:
una para la luz y las acequias,
una para la luz y las tormentas,
una para el crepúsculo que anuncia el fin
y otra sombría para la muerte y el comienzo.
La muerte ríe sobre la sangre del cisne,
sobre las flores últimas,
la muerte ríe y es el fin,
fin de otro ciclo incompleto
que se estremece sobre el polvo,
pero alza el cáliz por si los dioses viven,
di los conjuros
y no olvides,
también cabalgas en el tiempo
que huye hacia el poniente.