viernes, 26 de septiembre de 2008

Balada con una Ofrenda


Para Andreita Elena,
"escuchando" sus poemas.


Los oscuros cantos tejes,
tu voz llega en el viento
mientras la noche avanza;
tu voz corcel de luz
en el que vuelvo.

Bajo la sucesión
la ofrenda,
bajo la sucesión del día
y de la noche
la primera rosa del invierno,
su misterio escarlata
para burlar la muerte,
enigma que bordaron los amantes
antes de seguir sus pasos al olvido
sin más promesas que una rosa
contra el blanco de diciembre,
herido talismán
cual las efímeras migajas
que un niño dejara en el camino
(su im posible retorno).
Es todo cuanto somos:
límite asesino
y sueños como alas de remontar lo incierto.

Los oscuros cantos tu voz entona,
hechos con hilos de tu amada sangre,
de música se colma mi silencio,
ya no apunta su hueste de lanzas a mi pecho.
Solo ofrezco esta daga
con que he herido mi costado,
hierático puñal del que soy

víctima y verdugo
altar y ofrenda

en el ritual de dar luz a lo perdido.